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Creatividad e innovación no son lo mismo, aunque muchos lo nieguen.

Por Alvaro Rattinger
Email: alvaro@merca20.com

Twitter: @varu28

Por increíble que parezca a mis lectores, la mayoría de la industrias no tienen un puesto o área dedicada a la creatividad, mucho menos a la innovación. En otras disciplinas parece imposible tener un creativo contratado dentro de sus estructuras. Esto hace que la conversación sobre creatividad se vuelva sumamente complicada, existe la falsa percepción de que sólo un creativo puede ser “creativo”. La realidad es que todos creamos de manera constante, un ser humano es por naturaleza un creador, según Scott Berkun autor de Myths of Innovation.

Innovación y creatividad

Ser creativo es el ejercicio de liberar el potencial de las ideas, no hay un límite real en como se expresan, puede ser en algo físico o un proceso de pensamiento. El mejor ejemplo de las manifestaciones de la creatividad se puede observar en el arte. La innovación por su lado tiene el objetivo de insertar cambio en un sistema estable, es decir sacudir el status quo en dirección favorable. La innovación es medible, la creatividad no tanto. Es aproximado a decir que la creatividad es subjetiva y la innovación objetiva.

En la mayoría de los casos nuestra creatividad no tiene rumbo, carece de una dirección real. En más de una reunión con agencias de publicidad he visto a creativos y ejecutivos de cuentas presentar idea tras idea sin rumbo definido. Tener ideas no es equivalente a innovar, para lograr que esto suceda debemos insertar la creatividad en el proceso de mejora de un producto o servicio. Eso es innovación creativa.

Me cansa escuchar que Apple es una empresa creativa, en realidad es innovadora. Si consultan la historia de la compañía verán que hay una línea de mejora constante, desde la empresa Next — fundada por Steve Jobs en 1985 — hasta Apple. Es interesante ver que las escaleras de vidrio que se utilizan en las tiendas de Apple se diseñaron e implementaron por primera vez en las oficinas de NEXT, ¡20 años antes!. Es decir, la innovación comienza con una idea que se mejora con el tiempo.

Otro ejemplo es Cemex que busca fomentar la innovación a través de una convocatoria anual a investigadores que tengan interés en el desarrollo de tecnologías y nuevos productos con aplicación en la industria de la construcción. Lo interesante es que este esfuerzo tiene raíces en una acción pasada, en 1995 la empresa reclutó a BDA —empresa de consultoría — para crear una estrategia innovadora para entregar cemento en menos de 20 minutos. Se modeló la entrega de cemento de manera similar a un centro de emergencias de 911 con ello la empresa obtuvo un ROI del 700 por ciento.

Ser creativo no es ser innovador, de la misma manera que ser innovador no es ser creativo. Las empresas deben fomentar un ambiente creativo que motive a todos a la aportación de ideas, una vez que se reciben es importante insertar en un proceso de innovación dentro de la cultura organizacional. Es mentira que las empresas no pueden forzar una cultura innovadora, en mi opinión, lo único que se necesita es un proceso en el que la innovación se materialice en producto o servicios.

Si deseas tener una empresa innovadora tienes que comenzar por detonar la creatividad, como una semilla en la tierra. El proceso de crecer la planta hasta que sea capaz de entregar un fruto es tu sistema de innovación.